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{\*\generator Msftedit 5.41.15.1507;}\viewkind4\uc1\pard\ul\b\f0\fs28 Notas para una educacion sexual durante la adolescencia\ulnone\b0\fs20\par
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Queremos empezar dejando claro que ser adolescente no es nada malo ni siquiera un momento de crisis en el sentido peyorativo de la palabra. De hecho la misma palabra adolescencia proviene de dos ra\'edces distintas y de acuerdo a que origen le demos mas importancia se vera la actitud que tomaremos frente al adolescente.\par
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Si se parte de la combinaci\'f3n entre "ad y dolescere" que significa faltan o sufrir, se manifiesta una actitud tal vez negativa que acrecentara la de por si dif\'edcil situaci\'f3n del chico. Por eso nosotros preferimos partir de la ra\'edz "adolescentia y adolescere" que se refiere espec\'edficamente al crecimiento, o sea: un adolescente esta creciendo, se prepara para la adultez.\par
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"La adolescencia ocupa el lapso de tiempo que transcurre desde el momento en que el ni\'f1o deja de serlo corporalmente, hasta el momento en que psicol\'f3gicamente ha logrado la definici\'f3n de una personalidad propia y adulta."1\par
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Cierto que a esta edad hay "falta" de madurez, de experiencia y se "sufren" los cambios, pero la principal caracter\'edstica que conviene siempre rescatar como actitud general debe ser positiva, para que toda esta etapa que lo tiene tan absorbido no sea acentuada en su negatividad por los adultos que lo rodean, esto es, principalmente sus padres y docentes.\par
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Debemos partir del concepto de que la adolescencia es un momento crucial en la vida individual, una edad maravillosa durante la cual se asumen decisiones trascendentes frente a oportunidades que la vida ira brindando. Confusi\'f3n y esperanza se conjugan en un momento que exige de nosotros m\'e1xima atenci\'f3n y delicado acompa\'f1amiento porque lo cierto es que no esta exento de riesgos.\par
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La adolescencia es una gran oportunidad para reafirmar los lazos de amor con los hijos:\par
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"La adolescencia es la segunda oportunidad que Usted (padre y madre de familia) tiene, para afirmar o ganar la mente y el coraz\'f3n de sus hijos. No deben desaprovecharla (...) Si usted forma un hogar feliz razonablemente unido, es probable que aunque poco o nada entienda de psicolog\'eda o pedagog\'eda, sus hijos sean felices. Si Usted vive solo o sola por fallecimiento del c\'f3nyuge, puede compensar la ausencia con recuerdo y amor. Si Usted esta separada o separado recuerde que deber\'e1 esforzarse m\'e1s, pero que con dedicaci\'f3n y cari\'f1o conseguir\'e1 tambi\'e9n buenos resultados."2\par
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Paralelamente para el maestro, que se incorpora al esfuerzo educativo del hogar, es un momento clave:\par
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"El pensamiento que debe tenerse como educador sexual en el colegio de ense\'f1anza media es que la educaci\'f3n sexual, en su esencia, es una educaci\'f3n para ser persona, y que si la adolescencia es la ultima batalla de la personalidad, tenemos que ayudar al adolescente a ganarla."3\par
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Queremos destacar la trascendencia de esta colaboraci\'f3n con la ense\'f1anza del hogar para que el chico crezca en su camino hacia el ser persona plena y libre: hay que ayudarle a ganar esta "decisiva batalla" que aqu\'ed reci\'e9n comienza. "Si sabemos que en la \'e9poca de la adolescencia el p\'faber toma distancia del hogar y busca modelos identificativos en personas ajenas al grupo familiar, que mejor cosa puede pasarle que encontrar esos nuevos modelos identificativos en sus profesores. Seria para la familia y para el alumno algo lo suficientemente importante como para asegurar que el adolescente se sentir\'e1 contenido en identificaciones con personajes que conocen el problema y trataran de ayudar, en lugar de que esas identificaciones sean puestas en personas no deseables que lo arrastraran por un camino equivocado".4\par
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Ahora bien, conscientes de nuestra labor frente a los adolescentes que nos necesitan veamos algunas de las caracter\'edsticas de esta especifica etapa para poder entenderlos y tomar conciencia de nuestras posibilidades en la situaci\'f3n.\par
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Tengamos presente que esta descripci\'f3n justificara las intervenciones posteriores, por lo que no debe extra\'f1arnos que en algunos casos se plantee solamente el problema y se deje hasta cierto punto pendiente su soluci\'f3n.\par
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Como primera medida debemos decir que EL CAMBIO es lo que caracteriza esta etapa: los cambios se dan a todo nivel, comenzando por el f\'edsico, y siguiendo por el psicol\'f3gico, el social y aun el espiritual.\par
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Antes de describir algunos de estos cambios en cada nivel no debemos perder de vista que el chico, para ingresar en esta etapa, pierde muchas cosas: su mundo infantil, su cuerpo de ni\'f1o, sus padres "de la infancia", su forma de expresar sus afectos, la seguridad de tener todo en su lugar y de saber cual es el suyo.\par
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"Esta etapa existe en si y tiene sus peculiaridades e importancia, tal como las etapas infantiles; de hecho, la adolescencia debe entenderse como 'el ultimo tribunal de apelaciones' para enmendar juicios err\'f3neos provenientes de edades previas."5\par
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Ahora le toca asumir nuevos desaf\'edos, desde los que le presenta su "nuevo cuerpo" hasta los que pone sus estados de animo y la sociedad. Ya entiende mejor las cosas pero el ingresar a este nuevo mundo lo desorienta porque desconoce las "t\'e9cnicas" para ubicarse en el. Por lo tanto comienza un esfuerzo por ingresar a un "lugar distinto" al cual teme pero a la vez desea pertenecer: el mundo de los adultos.\par
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Constantemente se esta queriendo establecer con exactitud que marca el inicio de esta etapa. Evidentemente los cambios f\'edsicos son los primeros en aparecer con notoriedad pero ni siquiera ellos son ilustrativos de un momento tajante de inicio y fin de la etapa.\par
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Lo cierto es que hoy d\'eda, por ejemplo, la consolidaci\'f3n del desarrollo f\'edsico no tiene pr\'e1cticamente ninguna conexi\'f3n con el fin de la adolescencia que es un fen\'f3meno que abarca toda la persona y su relaci\'f3n con el entorno:\par
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"Pero, +cuando empieza realmente? Tambi\'e9n aqu\'ed estamos sumidos en imprecisiones.\par
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En la mujer existe un elemento clar\'edsimo que es la menarca, es decir la primera menstruaci\'f3n, pero aqu\'ed no comienza la pubertad.\par
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Este signo configurar\'eda mas bien la coronaci\'f3n de un proceso que arranca mucho antes con el incremento en la secreci\'f3n de hormonas que culmina en la aparici\'f3n del flujo menstrual. El hacerse 'se\'f1orita', es el sello identificatorio psicof\'edsico y social de este proceso.\par
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La invasi\'f3n hormonal al torrente sangu\'edneo hace posible la presentaci\'f3n de los caracteres sexuales secundarios, el cambio de la voz, un tipo femenino o masculino de crecimiento corporal, el aumento progresivo de las mamas en las ni\'f1as, el vello pubiano y axilar, el desarrollo de los \'f3rganos genitales, la barba. Los cambios psicol\'f3gicos, etc.\par
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La imprecisi\'f3n y la ambig\'fcedad se hace mas notoria aun en el var\'f3n en quien se dan todos los estos cambios sin tener un signo tan evidente como la menstruaci\'f3n. Sin embargo normalmente la simple observaci\'f3n visual con un poco de atenci\'f3n nos mostrara la diferencia entre un ni\'f1o y un puber."6\par
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"De los cambios que se producen en su organismo el que reviste mayor dramatismo es el que se refiere a la madurez sexual. El equilibrio logrado en el periodo de latencia se rompe, ya que, por ejemplo, un ni\'f1o de 14 a\'f1os que haya logrado su madurez sexual no ha conseguido la misma madurez en cuanto a sus conductas sociales, que le permitan adaptarse cr\'edticamente a su medio ambiente. Aunque biol\'f3gicamente maduro, el adolescente es inmaduro emocionalmente. Como alguien dijo: el adolescente es un cuerpo maduro en una mente inexperta.\par
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Esta condici\'f3n madurez biol\'f3gica e inmadurez emocional le produce un estado de tensi\'f3n y se ve obligado a realizar un lento aprendizaje que le permitir\'e1 adquirir nuevas t\'e9cnicas que faciliten su ingreso al mundo adulto. Esta compleja situaci\'f3n da lugar a la llamada crisis de la adolescencia"7\par
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Es oportuno que volvamos a recalcar que esta crisis no es sin\'f3nimo de desastre (como pudo ser la "Crisis del Golfo P\'e9rsico") sino como apertura y crecimiento.\par
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Aqu\'ed hay un elemento que tambi\'e9n debemos agregar en la comprensi\'f3n de la realidad del adolescente: Este tan profundo cambio f\'edsico, que tambi\'e9n lo es claramente tanto de estatura como de largo de piernas y brazos, obliga al chico a reelaborar su antiguo esquema corporal. Esto significa que antes el "intuitivamente" sabia hasta donde llegaba su cuerpo y tenia un control total de sus movimientos. Pues a partir de ahora la cosa ya no es as\'ed.\par
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Solemos ver, por tanto, a muchos adolescentes "torpes", que se llevan por delante todo, que tiran la silla al levantarse de la mesa, que se golpean contra marcos y ventanas abiertas, etc. Para comprender bien esto es como si el hubiese aprendido a manejar en un carro peque\'f1o de dos puertas y de buenas a primeras le di\'e9ramos a conducir un cami\'f3n: evidentemente tardara un poco en habituarse a sus nuevas medidas. Tengamos paciencia y sobre todo evitemos hacerlo sentir in\'fatil, ya que este proceso es natural hasta que consolide definitivamente su nuevo esquema corporal.\par
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Esta referencia a los cambios f\'edsicos nos abre la puerta para entender una de las causas de los cambios psicol\'f3gicos. La mencionada descarga hormonal para favorecer y motorizar el crecimiento rompe un equilibrio e introduce en el chico una serie de sensaciones nuevas, grandes cantidades de energ\'eda que va a tener que ir aprendiendo a manejar.\par
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Las energ\'edas que sobreabundan en el adolescente son fundamentalmente sexuales, pues este torrente hormonal comienza a establecer el paso de un cuerpo infantil a uno que pueda "hacerse cargo del otro" y transmitir vida.\par
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Ante esto algunas fantas\'edas se ti\'f1en de connotaciones er\'f3ticas y se da un re-surgimiento del querer autosatisfacerse sexualmente que va acompa\'f1ado de una mayor dosis de agresividad.\par
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Algunos han querido ver en esta autosatisfacci\'f3n de la masturbaci\'f3n una forma de ir re-equilibrando el origen de las energ\'edas y el dominio del cuerpo, hasta el punto de verlas fisiol\'f3gicamente necesarias para recobrar el equilibrio psicof\'edsico. Ahora sabemos que esto no es as\'ed.\par
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Partiendo del innegable hecho de que la pulsi\'f3n existe tenemos que analizar cual es la mejor forma de relacionarse con ella de modo tal que no se vuelva fuente de neurosis y que al mismo tiempo beneficie al adolescente en su consolidaci\'f3n personal.\par
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La soluci\'f3n a esto se entiende cuando comprendemos la naturaleza de la llamada pulsi\'f3n sexual.\par
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De alguna manera se trata de reordenar la fuerza interior natural de la persona en capacidad de abrirse a los valores. Los valores, contenidos objetivos de las cosas, personas y situaciones que el hombre capta en su interioridad, dan a toda la persona la raz\'f3n existencial necesaria para equilibrar la propia vida en la b\'fasqueda de lo que los antiguos llamaban "vida lograda". La apertura posibilita objetividad y al mismo tiempo el compromiso con valores reales hacen crecer y afianzar esta apertura.\par
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Todo lo anterior significa que la mejor forma de ayudar al adolescente a restablecer el equilibrio roto en este proceso de crecimiento es propiciar (no imponer) actividades:\par
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* que demanden derroche f\'edsico (f\'edsico, monta\'f1ismo, campamentos, etc.),\par
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* gran atenci\'f3n (ya con el estudio tiene bastante, pero paralelamente se lo puede estimular al aprendizaje de alg\'fan idioma o instrumento musical),\par
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* lo obligue a salir de si y a compartir (ayuda social, comunitaria y dem\'e1s).\par
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Al salir de si el adolescente empieza a comprender el mundo como es, y no desde un egocentrismo que lo hace poco objetivo.\par
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Esta es la etapa en la cual el grupo es importante y ahora hablaremos de ello, solamente queremos recalcar que el adolescente en la medida de que "desde si mismo" salga y comparta lo que tenga para dar en forma altruista, estar\'e1 encontrando el mejor camino para canalizar esa energ\'eda, que en su origen es sexual, pero que esta en el para que crezca en todo sentido.\par
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Si esto no se diera el mismo adolescente buscar\'eda la forma de equilibrarse y recuperar el control perdido, ya sea aisl\'e1ndose y convirti\'e9ndose en una persona mas o menos antisocial centrada \'fanicamente en si mismo y con una mirada poco objetiva sobre la realidad en general, pero sobre todo sobre la realidad de las personas. Se convierte en un "fantasioso" incapaz de relacionarse con el mundo real al que critica despiadadamente y sin mayor intenci\'f3n de aportar soluciones.\par
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Otra forma de querer restablecer el equilibrio perdido pasa por la intelectualizaci\'f3n excesiva que finalmente termina en una separaci\'f3n entre lo que piensa "muy racionalmente" y como act\'faa en su vida cotidiana.\par
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En ambos casos se puede detectar un gran componente de agresividad y egocentrismo que son los elementos presentes en el inicio de la etapa como dos componentes del crecimiento.\par
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Un adolescente que incorpora, no sin dificultades pero bien estos elementos a su desarrollo, logra convertir la agresividad en fuerza interior bajo su control y al egocentrismo (que en esta etapa no es ego\'edsmo) en autentica autoimagen que le ayude a ubicarse en el mundo.\par
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Si no se logra sacar al chico del ensimismamiento que significa la masturbaci\'f3n se corre el riesgo de no permitirle afianzar correctamente su autoimagen y por lo tanto abrirlo a la verdadera comunicaci\'f3n con el otro en el amor: le dificulta en un grado bastante grande el abrir la puerta de su existencia para que "otro" y comparta todo lo que dentro de si tiene.\par
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Y en esto tenemos que ser sumamente cuidadosos frente a los est\'edmulos que externamente le esta proyectando la sociedad, pues esa descarga que normalmente se debe canalizar a trav\'e9s de actividades creativas se ve entorpecida tanto por la actitud muelle que transmiten los medios como ideal de "felicidad" como por la carga erotizante que comunica la pornograf\'eda, que por otro lado desvirt\'faa el sentido de la sexualidad.\par
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Egocentrismo (que, repetimos, no necesariamente es ego\'edsmo como tal, pero que no debe ser descuidado), un cierto grado de agresividad, tendencia a la critica mordaz y subjetiva son algunas de las caracter\'edsticas de este paso obligado a la madurez y como se ha visto solo hace falta saberlo capitalizar hacia la concreci\'f3n de la personalidad. Es necesario potenciar claro esta las virtudes que trae el chico: pureza en la mirada sobre el mundo, tendencia al altruismo, sinceridad y por sobre todas las cosas un marcado deseo de asegurar la felicidad y un derroche muy particular de energ\'edas.\par
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Tenemos que tener presente tambi\'e9n que el adolescente se encuentra como desconcertado frente a sus cambios an\'edmicos y de humor. As\'ed como su cuerpo se descompensa para ser "mas grande", toda su psicolog\'eda tambi\'e9n se "desbalancea" para crecer de modo de ir incorporando esas sensaciones nuevas de una manera adecuada. Esto lleva a que la susceptibilidad sea una de las actitudes mas frecuentes que se presente en una relaci\'f3n que hasta ese momento era arm\'f3nica y estable.\par
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Reacciona violentamente en ocasiones como una forma de tratar de ocultar la inseguridad en la que se encuentra. El esta como en un puente colgante, en medio de la noche.\par
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Sabe que no puede volver atr\'e1s y cada paso que da hace que el puente se mueva en forma alarmante por lo que tiene mas que miedo, ansiedad. Anhela (y de alguna manera sabe interiormente) que al final del puente este la punta de "inicio" de su camino, pero mientras tanto tiene que recorrer madera tras madera.\par
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Mas que miedo tiene inseguridad como si esto fuera una prueba que el tiene que pasar para no quedar mal con los dem\'e1s que "lo observan". Por lo tanto no deja que casi nadie entre verdaderamente en ese puente, mucho menos "papa y mama", despu\'e9s de todo es su puente.\par
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Por momentos siente que una voz le dice: "qu\'e9date, el puente puede ser inseguro, pero es mejor que llegar al final"; se instala en medio del proceso b\'e1sicamente por miedo a asumir la responsabilidad (cuando el adolescente, falto de apoyo y hasta estimulado por la sociedad a que haga caso a esta voz se queda inmovilizado da lugar a lo que conocemos como los eternos adolescentes). Por otros sugiere: "ya hace demasiado que estas aqu\'ed, mejor sal corriendo", cosa que cuando hace remueve de tal modo su puente que se vuelve a inmovilizar o sigue corriendo, ojos cerrados, aun a riesgo de "caerse o golpearse".\par
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Es el llamado sentimiento de omnipotencia ("yo lo puedo todo y a mi nada me puede pasar") que lleva al adolescente a actuar con inconsciencia y sin valorar las posibles consecuencias de sus actos. Justamente esta actitud, cuando se da cuenta de sus limitaciones, lo decepciona, con lo que pasa de la euforia a la depresi\'f3n.\par
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Muchas veces esta amplitud entre el sentimiento positivo y el negativo se da cuando nota la ambivalencia del mundo que violenta la visi\'f3n pura con la que sale de la infancia. Ante la ambivalencia que detecta en la sociedad puede optar por renunciar a si, a su identidad y mimetizarse con la masa para acabar "haciendo lo que le dicen", o por revelarse en forma violenta y no objetiva y actuar por reacci\'f3n en manifestaciones de agresividad o de una cierta "clandestinidad social", acentuando la pertenencia a un grupo que se ubica como "marginal".\par
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Al experimentar sentimientos tan dispares el adolescente "grita": se encierra, se vuelve arrogante y desea una privacidad excluyente. Esta suerte de "grito" es algo as\'ed como lo que hac\'edan los antiguos guerreros para hacerse la idea de que no ten\'edan miedo: el adolescente no quiere que fundamentalmente sus padres noten la confusi\'f3n que siente.\par
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Pero correr desaforado o estancarse pasivamente no son las \'fanicas reacciones que pueden tomar los adolescentes: lo mejor es que cobren firmemente conciencia de la necesidad de su propio equilibrio y consolide su personalidad frente a un mundo que es polivalente.\par
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Para ser verdaderamente justos en el an\'e1lisis debemos tener en cuenta que cuando el chico se lanza a "caminar" comienza a sentirse feliz, seguro y un poco mas tranquilo: "avance, di un paso y ahora parece que el puente es un poco mas s\'f3lido, ya estoy mas cerca". Este sentimiento mas sosegado le da seguridad y consolida su personalidad y confianza, puede ir tomando mayores responsabilidades, el mismo y los dem\'e1s pueden confiar un poco mas en el.\par
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Las dos actitudes anteriores hablaron en mayor o menor medida de la DESPERSONALIZACION, esta ultima conduce a la PERSONALIZACION que hace al hombre libre y que en definitiva es el ideal de todo proceso de educaci\'f3n sexual: una educaci\'f3n para ser persona.\par
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De lo dicho se desprende la necesidad de no perder de vista ninguno de los variados aspectos que hemos tratado de tener en cuenta a lo largo de todos los cursos, aunque muchas de las dimensiones tocadas no tengan aparentemente mucho que ver.\par
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Queremos aclarar que es totalmente normal que la mayor\'eda de los adolescentes pasen de una forma u otra por sentimientos como los descritos hasta aqu\'ed, por lo que no hay que asustarse.\par
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Sin embargo hay que tener en cuenta que no se quede instalado en ninguna de las dos primeras actitudes, tanto en el de la omnipotencia imprudente como en el del autoabandono y apat\'eda desinteresada que le impedir\'e1 llegar a consolidar su personalidad.\par
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Debemos siempre apuntalar por el contrario la ultima actitud, la de seguridad ante el logro lo que le permitir\'e1 a nuestro hijo o alumno arribar al final del puente con \'e9xito. Pero no lo olvidemos, mientras tanto se debe tener paciencia; un tropez\'f3n no es ca\'edda y los tres sentimientos se pueden suceder en varias ocasiones.\par
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Pero el mundo del adolescente no se agota all\'ed. Lo que hasta ahora revisamos son algunas de las consecuencias del rompimiento del chico con su "cuerpo infantil". Sin embargo otra esfera de conflicto intenso tambi\'e9n se instala en el rompimiento con el lugar que los padres, la familia y en general toda autoridad ocupaban poco tiempo antes.\par
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"Al llegar la pubertad y entrar en la adolescencia al joven quiere ser independiente. Gusta tener libertad y ejercer dicha libertad, pero al mismo tiempo, no sabe y no esta acostumbrado a usarla.\par
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Necesita ayuda, precisa el consejo paterno y materno y se siente fuertemente ligado por los lazos que lo ataban a sus padres hasta ese momento. Se produce as\'ed una sorda lucha entre sus deseos de independencia y su miedo a perder la dependencia"1\par
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Es como si cada chico cruzara el tormentoso mar entre la ni\'f1ez y la adultez a nado: quiere y tiene que hacerlo solo, pero sus padres son ese imprescindible bote que siempre esta y al que se recurre en caso de necesidad. Si no hay bote la soledad del nadador es grande y busca cualquier salvavidas para descansar. lamentablemente en ese mar existen demasiados salvavidas de plomo.\par
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En funci\'f3n de la tensi\'f3n entre la ruptura con todo lo anterior y el desaf\'edo de lo nuevo mas el ansia de libertad enfrentada a la natural limitaci\'f3n madurativa, el "yo" del adolescente, su n\'facleo mas intimo, esta como removido, conmocionado; se pregunta por si mismo y la respuesta aparece difusa. Descubrir y afianzar su personalidad y su lugar en el mundo son entonces una y la misma cosa: su misi\'f3n.\par
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Tengamos en cuenta que esto tambi\'e9n forma parte de la causa de la confusi\'f3n que manifiesta y que la resoluci\'f3n de cualquiera de los aspectos descubiertos no ser\'e1 posible si no se toma en cuenta la totalidad del contexto de la vida del chico, incluida la relaci\'f3n con la sociedad:\par
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"En esa b\'fasqueda de identificaci\'f3n es com\'fan que el adolescente se revele contra el sistema de valores y los consejos e intromisiones de los padres. Rechaza la identificaci\'f3n con el padre del mismo sexo -lo que era habitual en la infancia- y trata de buscar otros modelos identificatorios fuera del hogar. Pero la separaci\'f3n que hace de sus padres coloca al adolescente en situaci\'f3n de peligro. Antes tenia a donde recurrir cuando aparec\'edan dudas o no pod\'eda manejar la realidad.\par
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Ahora, al separarse de ellos se queda sin la fuente de protecci\'f3n y amor. Tratara desesperadamente de conseguir otro grupo que reemplace al familiar y le permita tener pertenencia a el. Se agrupara entonces con otros adolescentes, que tienen sus mismos problemas, y constituir\'e1n "la barra" (la pandilla), que ha de asumir el rol que antes desempe\'f1aban los padres."2\par
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"La barra (pandilla) impone las normas de conducta, desde como vestirse hasta como hablar"3\par
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He aqu\'ed lo que suena mas parad\'f3jico: por un lado el adolescente busca casi desesperadamente su yo personal, nuevo, afirmado, y por otro desea tanto pertenecer (aunque lo que mejor deber\'edamos decir es que teme quedar fuera) que puede llegar a sacrificar cualquier conquista en esta l\'ednea. Pero debemos decirlo con claridad: el hecho que los adolescentes se junten y armen grupos es algo natural, sumamente sano, propio de la edad y que puede servir para motorizar su proceso de personalizaci\'f3n y socializaci\'f3n. Lo importante es tener perfectamente claras las reglas de los grupos en los que se integran y como se ejerce el liderazgo en ellos. "Aun cuando los hijos han recibido mensajes positivos y veraces, que les permiten disfrutar de su existencia, valorarse y valorar a las dem\'e1s personas, y mantener una actitud b\'e1sica de optimismo y de confianza ante la vida, durante la adolescencia tendr\'e1n que revisar y cuestionar estos conceptos 'sentidos', para convertirlos en conceptos razonados acerca de la vida, de ellos mismos y de los dem\'e1s.\par
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Por eso ser\'e1 sano y positivo el riesgo de cambiar los afectos seguros de sus padres y de su familia, por los 'cari\'f1os' y 'lealtades' inciertos de amigos y personas ajenas a la familia. Necesita saber -demostrarse a si mismo- si en realidad vale, es capaz, aceptado, apreciado, h\'e1bil, apto para disfrutar y hacer disfrutar a otros de la existencia."4\par
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El chico y la chica estrenan socialmente, ante sus "amigotes", un yo que van construyendo con esfuerzo, por lo que tanto la lealtad al grupo como el ansia de pertenencia hacen fuerte mella en su actuaci\'f3n.\par
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Si el grupo tiene una finalidad claramente definida y busca tanto el altruismo (ayuda social, religiosa, comunitaria, etc.), como la expansi\'f3n sana de las potencialidades de cada uno (campismo, deporte, etc.), es mas sencillo que el efecto sea positivo y tiene posibilidades de brindar verdaderos espacios de participaci\'f3n, ya que todos son importantes: el grupo lo hacen ellos para un fin que a todos ayuda.\par
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Ahora si el grupo no tiene un fin mas o menos definido y se forma por razones demasiado subjetivas (compartir "la incomprensi\'f3n de los viejos", etc.), suele convertirse en una situaci\'f3n complicada, ya que el grupo suele "hacerlos" a ellos: puede llegar a ahogar su naciente personalidad y ejercer una perjudicial presi\'f3n de grupo.\par
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Dos cosas concretas pueden hacer los padres:\par
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"Primero, encontrar ambientes sanos y positivos en los que nuestros hijos puedan convivir y apreciar a otros j\'f3venes alegres, sanos, centrados, generosos, que estudian y trabajan por ellos mismos y por el bien de los dem\'e1s, y que luchan de modo positivo por la definici\'f3n de un rol, de una identidad productiva y solidaria. Tal vez hay un grupo a la vuelta de la esquina, o puede que sea necesario ir mas lejos, pero resulta indispensable contrarrestar tantos modelos negativos y perniciosos de la fantas\'eda televisiva y cinematogr\'e1fica. Segundo, acompa\'f1ar moral y afectivamente al hijo, para que se sienta orgulloso de el mismo, de su valent\'eda, de su verticalidad y de su fidelidad."5\par
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Sencillamente lo mas oportuno es tratar de conocer, en el caso de los padres, con quien se junta sus hijos, teniendo una gran paciencia en el aspecto formal pero observando el fondo del desenvolvimiento del grupo. Finalmente hay que ense\'f1ar al adolescente a incorporarse a los grupos con criterios de selecci\'f3n para que aprenda el valor verdadero de la amistad, la solidaridad, la camarader\'eda y la lealtad sin caer en actitudes que sean contrarias a sus opciones mas profundas. Hay que inculcarle la noci\'f3n de que el grupo esta ah\'ed para ayudarlo en su camino y no para ser un obst\'e1culo mas.\par
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Para el docente es importante esforzarse naturalmente en ser esa compa\'f1\'eda que el chico necesita, sabiendo que es relativamente f\'e1cil que se impacte positivamente con la imagen que le transmitamos y nos incorpore como modelos. Si esto ayuda a crecer y a lograr identificaciones edificantes que realmente aleje a los alumnos de otras mas superficiales y materialistas, se estar\'e1 entonces cumpliendo con una de las misiones mas importantes que la familia encomienda al maestro en funci\'f3n de sus hijos en esta edad.\par
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Por otro lado no se deben perder de vista los grupos que se van conformando en el \'e1mbito escolar de modo de que, sin caer en la persecuci\'f3n asfixiante, se tenga en cuenta el surgimiento de liderazgos basados en una malsana "fama" que pueda ir en deterioro del resto de los alumnos. Para esto es bueno estimular a quienes demuestren capacidades de gu\'eda positiva de modo que sea apetecible conformar el grupo seg\'fan estas pautas.\par
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De todos modos toda acci\'f3n en esta l\'ednea, tanto de parte de padres como de docentes debe ser muy pero muy prudente, sabiendo que pocas cosas molestan y alejan tanto al adolescente como "algunos adultos entrometidos."\par
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En funci\'f3n de este diagnostico es mucho lo que la familia y la escuela pueden y deben hacer para ayudar a los chicos y chicas que van creciendo.\par
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"En primer lugar, el educador debe entrar en la vida afectiva de su educando pidiendo permiso y respetando el santuario de su existencia juvenil, tan llena de contradicciones. Nunca imitar a aquellos que pasan por la intimidad de sus hijos como un b\'fafalo por un sal\'f3n de porcelanas, derribando todo lo que encuentra en su paso, haciendo a\'f1icos las obras de arte, para salir triunfante por la puerta trasera como si nada hubiera ocurrido!"6\par
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A continuaci\'f3n ponemos una serie de consejos sencillos que pueden servir para lograr esta tan delicada labor:7\par
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Primero: entender que los adolescentes son protag\'f3nicos, no necesariamente antag\'f3nicos, es decir, lo que muchas veces les mueve no es sino el deseo de ser y actuar. Debemos dar la mayor cantidad posible de explicaciones razonables: esto es ejercer la autoridad pero dando lugar a que el otro piense por si mismo, protagonice.\par
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Segundo: evitar que el dialogo familiar se convierta en serm\'f3n, hay que comprender el punto de vista del chico aunque no se lo pueda comprender.\par
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Tercero: El adolescente necesita orientaci\'f3n, pero mas necesita acompa\'f1amiento. No requiere alguien junto a el que le este diciendo toda la vida que hacer y como comportarse: lo que mas falta le hace es alguien que lo acompa\'f1e en sus temores, que le diga desde lo mas hondo del alma 'te entiendo', 'comparto tu sentimiento' de alegr\'eda, de tristeza, de nostalgia, de temor, de confianza.\par
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Cuarto: Demostrarles que los estimamos y respetamos en su persona, ideas, proyectos y sentimientos, evitando tanto el rechazo como la sobreprotecci\'f3n afectiva. Acompa\'f1arlo sin imponerle compa\'f1\'eda; decirle sin palabras que estamos disponibles, que tenemos tiempo para el, que confiamos en su habilidad para manejar sus sentimientos y que no tenemos prisa en verlo superarse.\par
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Quinto: Ayudarle a conocerse -con sus cualidades y limitaciones-, valorarse -en lo que es y en lo que puede llegar a ser- y aceptarse para que entre en competencia con el mismo y no con los dem\'e1s.\par
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Sexto: Ayudarlo a hacerse responsable. Esto no equivale a abandonarlo a sus fuerzas ni tampoco ignorar sus tropiezos. No debemos "responder por el" liber\'e1ndolo de las consecuencias de sus actos -bloqueo del desarrollo de la responsabilidad- ni dejarlo completamente solo en forma prematura.\par
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S\'e9ptimo: Refrendar la confianza que tenemos en el, si la gente valiosa para el conf\'eda en lo que es y hace, el mismo podr\'e1 confiar cada vez en si mismo. Sin embargo esta confianza no debe ser ciega ni invariable por mas "fama" que el chico tenga frente a nosotros.\par
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Octavo: No confundir tolerancia con permisividad. Ser en extremo tolerante con todo aquello que es intrascendente, pero al mismo tiempo ser claramente exigente con lo fundamental, corrigiendo cada vez que se requiera, porque est\'e1n en juego valores humanos inabdicables.\par
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Noveno: Evitar tanto la disciplina r\'edgida e irracional como el caos en la disciplina del hogar. Se debe ejercer una autoridad real y firme, pero por la persuasi\'f3n en el amor y el servicio, esto le ayudara al adolescente a ir aprendiendo la disciplina que necesitara en la vida. Este ejercicio de la autoridad paterna (y tambi\'e9n por que no del docente) debe ser razonable y razonada, estable y constante, \'fatil y ben\'e9fica para todo el grupo y lo suficientemente flexible como para poder adaptarse a los cambios que se presenten.\par
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D\'e9cimo: Acompa\'f1ar, acercarse, dialogar y compartir con los hijos y alumnos no significa que los padres y docentes se tengan que "disfrazarse" de adolescentes. En la adolescencia se requiere un modelo cercano y afectuoso que sirva de pauta y referencia para la definici\'f3n mas completa del propio "yo"; pero ese cierto "modelo" debe ser adulto, firme, estable, hasta cierto punto admirable, nunca lejano ni inaccesible, pero tampoco tan cercano que no represente ninguna gu\'eda ni orientaci\'f3n.\par
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El objetivo bien podr\'eda ser finalmente como el que plantea Gerardo Canseco para los padres, pero que en el presente caso se aplica a todos los que se involucren con los adolescentes:\par
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"Mas que nunca estos padres perfeccionan su estilo de autoridad persuasiva, basada en el servicio y el amor, logrando que su hijo adolescente los 'contrate' como sus consejeros que lo alientan en los tropiezos, lo orientan en las vacilaciones, lo refuerzan en su autoestima, lo ratifican en su confianza y lo reconocen en sus esfuerzos incluso cuando estos no fueron del todo afortunados.\par
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El mensaje afectivo, dotado de fuerte carga espiritual y emocional, que desde estas actitudes env\'edan los padres (y docentes), equivale a 'eres valioso', 'tu puedes', 'se tu mismo', 'lo vas a lograr', y muchos otros que ayudan a superar los momentos de incertidumbre, desconcierto, inseguridad o timidez que los acelerados cambios f\'edsicos y mentales de esta edad implican".\par
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Autor:Carlos Eduardo Beltramo Alvarez \par
Fuente: Aciprensa\par
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