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{\*\generator Msftedit 5.41.15.1507;}\viewkind4\uc1\pard\ul\b\f0\fs20 LA ENSE\'d1ANZA SOBRE LA CASTIDAD Y LA MORAL SEXUAL DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CAT\'d3LICA\ulnone\b0\par
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La parte del Catecismo de la Iglesia Cat\'f3lica que reproducimos a continuaci\'f3n trata sobre la virtud de la castidad y sobre la moral sexual, concretamente la doctrina sobre el 6o y 9o Mandamientos. Al reproducir estas secciones no hemos incluido aquellas que tratan sobre la homosexualidad, la anticoncepci\'f3n y la reproducci\'f3n artificial, porque cada uno de estos temas ha sido tratado aparte en otros art\'edculos de "Documentaci\'f3n para la defensa de la vida y la familia" de Vida Humana Internacional. Por ello hemos omitido algunos n\'fameros en este extracto del Catecismo.\par
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Art\'edculo 6\par
EL SEXTO MANDAMIENTO\par
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"No cometer\'e1s adulterio" (Exodo 20:14; Deuteronomio 5:17).\par
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"Hab\'e9is o\'eddo que se dijo: 'No cometer\'e1s adulterio'. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer dese\'e1ndola, ya cometi\'f3 adulterio con ella en su coraz\'f3n" (Mateo 5:27-28).\par
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I "HOMBRE Y MUJER LOS CREO ..."\par
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2331 "Dios es amor y vive en s\'ed mismo un misterio de comuni\'f3n personal de amor. Cre\'e1ndola a su imagen... Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocaci\'f3n, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comuni\'f3n" (Juan Pablo II, Exhortaci\'f3n apost\'f3lica Familiaris consortio sobre la misi\'f3n de la familia cristiana en el mundo actual, 1981, n\'famero 11).\par
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"Dios cre\'f3 el hombre a imagen suya ... hombre y mujer los cre\'f3" (G\'e9nesis 1, 27). "Creced y multiplicaos" (G\'e9nesis 1, 28); "el d\'eda en que Dios cre\'f3 al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los cre\'f3 var\'f3n y hembra, los bendijo, y los llam\'f3 'Hombre' en el d\'eda de su creaci\'f3n" (G\'e9nesis 5, 1-2).\par
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2332 La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera m\'e1s general, a la aptitud para establecer v\'ednculos de comuni\'f3n con otro.\par
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2333 Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad f\'edsicas, morales y espirituales, est\'e1n orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armon\'eda de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos.\par
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2334 "Creando al hombre 'var\'f3n y mujer', Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer" (Familiaris consortio, 22; v\'e9ase tambi\'e9n Concilio Vaticano II, Constituci\'f3n pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo contempor\'e1neo, 1964, n\'famero 49). "El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal" (Juan Pablo II, Carta pastoral Mulieris dignitatem sobre la dignidad y vocaci\'f3n de la mujer, 1988, n\'famero 6).\par
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2335 Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La uni\'f3n del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carnela generosidad y la fecundidad del Creador: "El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (G\'e9nesis 2, 24). De esta uni\'f3n proceden todas las generaciones humanas (v\'e9ase G\'e9nesis 4:1-2, 25-26; 5:1).\par
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2336 Jes\'fas vino a restaurar la creaci\'f3n en la pureza de sus or\'edgenes. En el Serm\'f3n de la Monta\'f1a interpreta de manera rigurosa el plan de Dios: "Hab\'e9is o\'eddo que se dijo: 'no cometer\'e1s adulterio'. Pues yo os digo: 'Todo el que mira a una mujer dese\'e1ndola, ya cometi\'f3 adulterio con ella en su coraz\'f3n'" (Mateo 5: 27-28). El hombre no debe separar lo que Dios ha unido (v\'e9ase Mateo 19:6).\par
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La Tradici\'f3n de la Iglesia ha entendido el sexto mandamiento como referido a la globalidad de la sexualidad humana.\par
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II LA VOCACION A LA CASTIDAD\par
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2337 La castidad significa la integraci\'f3n lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biol\'f3gico, se hace personal y verdaderamente humana cuando est\'e1 integrada en la relaci\'f3n de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer.\par
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La virtud de la castidad, por tanto, entra\'f1a la integridad de la persona y la totalidad del don.\par
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La integridad de la persona\par
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2338 La persona casta mantiene la integridad de las fuerzas de vida y de amor depositadas en ella. Esta integridad asegura la unidad de la persona; se opone a todo comportamiento que la pueda lesionar. No tolera ni la doble vida ni el doble lenguaje (v\'e9ase Mateo 5:37).\par
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2339 La castidad implica un aprendizaje del dominio de s\'ed, que es una pedagog\'eda de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado (v\'e9ase Eclesi\'e1stico 1:22). "La dignidad del hombre requiere, en efecto, que act\'fae seg\'fan una elecci\'f3n consciente y libre, es decir, movido e inducido personalmente desde dentro y no bajo la presi\'f3n de un ciego impulso interior o de la mera coacci\'f3n externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liber\'e1ndose de toda esclavitud de las pasiones, persigue su fin en la libre elecci\'f3n del bien y se procura con eficacia y habilidad los medios adecuados" (Gaudium et spes, 17).\par
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2340 El que quiere permanecer fiel a las promesas de su bautismo y resistir las tentaciones debe poner los medios para ello: el conocimiento de s\'ed, la pr\'e1ctica de una ascesis adaptada a las situaciones encontradas, la obediencia a los mandamientos divinos, la pr\'e1ctica de las virtudes morales y la fidelidad a la oraci\'f3n. "La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que hab\'edamos perdido dispers\'e1ndonos" (San Agust\'edn, Confesiones, 10:29; 40).\par
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2341 La virtud de la castidad forma parte de la virtud cardinal de la templanza, que tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad humana.\par
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2342 El dominio de s\'ed es una obra que dura toda la vida. Nunca se la considerar\'e1 adquirida de una vez para siempre. Supone un esfuerzo reiterado en todas las edades de la vida (v\'e9ase Tito 2:1-6). El esfuerzo requerido puede ser m\'e1s intenso en ciertas \'e9pocas, como cuando se forma la personalidad, durante la infancia y la adolescencia.\par
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2343 La castidad tiene unas leyes de crecimiento; \'e9ste pasa por grados marcados por la imperfecci\'f3n y, muy a menudo, por el pecado. "Pero el hombre, llamado a vivir responsablemente el designio sabio y amoroso de Dios, es un ser hist\'f3rico que se construye d\'eda a d\'eda con sus opciones numerosas y libres; por esto \'e9l conoce, ama y realiza el bien moral seg\'fan las diversas etapas de crecimiento" (Familiaris consortio, 34).\par
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2344 La castidad representa una tarea eminentemente personal; implica tambi\'e9n un esfuerzo cultural, pues "el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la sociedad misma est\'e1n mutuamente condicionados"(Gaudium et spes, 25). La castidad supone el respeto de los derechos de la persona, en particular, el de recibir una informaci\'f3n y una educaci\'f3n que respeten las dimensiones morales y espirituales de la vida humana.\par
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2345 La castidad es una virtud moral. Es tambi\'e9n un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual (v\'e9ase G\'e1latas 5:22). El Esp\'edritu Santo concede, al que ha sido regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de Cristo (v\'e9ase 1 Juan 3:3).\par
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La totalidad del don de s\'ed\par
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2346 La caridad es la forma de todas las virtudes. Bajo su influencia, la castidad aparece como una escuela de donaci\'f3n de la persona. El dominio de s\'ed est\'e1 ordenado al don de s\'ed mismo. La castidad conduce al que la practica a ser ante el pr\'f3jimo un testigo de la fidelidad y de la ternura de Dios.\par
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2347 La virtud de la castidad se desarrolla en la amistad. Indica al disc\'edpulo c\'f3mo seguir e imitar al que nos eligi\'f3 como sus amigos (v\'e9ase Juan 15:15), a quien se dio totalmente a nosotros y nos hace participar de su condici\'f3n divina. La castidad es promesa de inmortalidad.\par
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La castidad se expresa especialmente en la amistad con el pr\'f3jimo. Desarrollada entre personas del mismo sexo o de sexos distintos, la amistad representa un gran bien para todos. Conduce a la comuni\'f3n espiritual.\par
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Los diversos reg\'edmenes de la castidad\par
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2348 Todo bautizado es llamado a la castidad. El cristiano se ha "revestido de Cristo" (G\'e1latas 3: 27), modelo de toda castidad. Todos los fieles de Cristo son llamados a una vida casta seg\'fan su estado de vida particular. En el momento de su Bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad.\par
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2349 La castidad "debe calificar a las personas seg\'fan los diferentes estados de vida: a unas, en la virginidad o en el celibato consagrado, manera eminente de dedicarse m\'e1s f\'e1cilmente a Dios solo con coraz\'f3n indiviso; a otras, de la manera que determina para ellas la ley moral, seg\'fan sean casadas o c\'e9libes" (Sagrada Congregaci\'f3n para la Doctrina de la Fe, Declaraci\'f3n Persona humana sobre algunas cuestiones de \'e9tica sexual, 1975, n\'famero 11). Las personas casadas son llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras practican la castidad en la continencia.\par
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"Existen tres formas de la virtud de la castidad: una de los esposos, otra de las viudas, la tercera de la virginidad. No alabamos a una con exclusi\'f3n de las otras. En esto la disciplina de la Iglesia es rica" (San Ambrosio, Vida, 23).\par
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2350 Los novios est\'e1n llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservar\'e1n para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura espec\'edficas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad.\par
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Las ofensas a la castidad\par
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2351 La lujuria es un deseo o un goce desordenados del placer ven\'e9reo. El placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por s\'ed mismo, separado de las finalidades de procreaci\'f3n y de uni\'f3n.\par
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2352 Por masturbaci\'f3n se ha de entender la excitaci\'f3n voluntaria de los \'f3rganos genitales a fin de obtener un placer ven\'e9reo. "Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradici\'f3n constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbaci\'f3n es un acto intr\'ednseca y gravemente desordenado". "El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine". As\'ed, el goce sexual es buscado aqu\'ed al margen de "la relaci\'f3n sexual requerida por el orden moral; aquella relaci\'f3n que realiza el sentido \'edntegro de la mutua entrega y de la procreaci\'f3n humana en el contexto de un amor verdadero" (Persona humana, 9).\par
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Para emitir un juicio justo acerca de la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acci\'f3n pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los h\'e1bitos contra\'eddos, el estado de angustia u otros factores ps\'edquicos o sociales que reducen, e incluso anulan la culpabilidad moral.\par
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2353 La fornicaci\'f3n es la uni\'f3n carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, as\'ed como a la generaci\'f3n y educaci\'f3n de los hijos. Adem\'e1s, es un esc\'e1ndalo grave cuando hay de por medio corrupci\'f3n de menores.\par
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2354 La pornograf\'eda consiste en dar a conocer actos sexuales, reales o simulados, fuera de la intimidad de los protagonistas, exhibi\'e9ndolos ante terceras personas de manera deliberada. Ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual. Atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, p\'fablico), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia il\'edcita. Introduce a unos y a otros en la ilusi\'f3n de un mundo ficticio. Es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producci\'f3n y la distribuci\'f3n de material pornogr\'e1fico.\par
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2355 La prostituci\'f3n atenta contra la dignidad de la persona que se prostituye, puesto que queda reducida al placer ven\'e9reo que se saca de ella. El que paga peca gravemente contra s\'ed mismo: quebranta la castidad a la que lo comprometi\'f3 su bautismo y mancha su cuerpo, templo del Esp\'edritu Santo (v\'e9ase 1 Corintios 6:15-20). La prostituci\'f3n constituye una lacra social. Habitualmente afecta a las mujeres, pero tambi\'e9n a los hombres, los ni\'f1os y los adolescentes (en estos dos \'faltimos casos el pecado entra\'f1a tambi\'e9n un esc\'e1ndalo). Es siempre gravemente pecaminoso dedicarse a la prostituci\'f3n, pero la miseria, el chantaje, y la presi\'f3n social pueden atenuar la imputabilidad de la falta.\par
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2356 La violaci\'f3n es forzar o agredir con violencia la intimidad sexual de una persona. Atenta contra la justicia y la caridad. La violaci\'f3n lesiona profundamente el derecho de cada uno al respeto, a la libertad, a la integridad f\'edsica y moral. Produce un da\'f1o grave que puede marcar a la v\'edctima para toda la vida. Es siempre un acto intr\'ednsecamente malo. M\'e1s grave todav\'eda es la violaci\'f3n cometida por parte de los padres (que se llama incesto) o de educadores con los ni\'f1os que les est\'e1n confiados.\par
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III EL AMOR DE LOS ESPOSOS\par
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2360 La sexualidad est\'e1 ordenada al amor conyugal del hombre y de la mujer. En el matrimonio, la intimidad corporal de los esposos viene a ser un signo y una garant\'eda de comuni\'f3n espiritual. Entre bautizados, los v\'ednculos del matrimonio est\'e1n santificados por el sacramento.\par
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2361 "La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan el uno al otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biol\'f3gico, sino que afecta al n\'facleo \'edntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre s\'ed hasta la muerte" (Familiaris consortio, 11):\par
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"Tob\'edas se levant\'f3 del lecho y dijo a Sara: 'Lev\'e1ntate, hermana, y oremos y pidamos a nuestro Se\'f1or que se apiade de nosotros y nos salve'. Ella se levant\'f3 y empezaron a suplicar y a pedir el poder quedar a salvo. Comenz\'f3 \'e9l diciendo: '\'a1Bendito seas t\'fa, Dios de nuestros padres... t\'fa creaste a Ad\'e1n, y para \'e9l creaste a Eva, su mujer, para sost\'e9n y ayuda, y para que de ambos proviniera la raza de los hombres. T\'fa mismo dijiste: 'no es bueno que el hombre se halle solo; hag\'e1mosle una ayuda semejante a \'e9l'. 'Yo no tomo a \'e9sta mi hermana con deseo impuro, mas con recta intenci\'f3n. Ten piedad de m\'ed y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad'. Y dijeron a coro: 'Am\'e9n, am\'e9n'. Y se acostaron para pasar la noche" (Tob\'edas 8: 4-9).\par
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2362 "Los actos con los que los esposos se unen \'edntima y castamente entre s\'ed son honestos y dignos, y, realizados de modo verdaderamente humano, significan y fomentan la rec\'edproca donaci\'f3n, con la que se enriquecen mutuamente con alegr\'eda y gratitud" (Gaudium et spes, 49). La sexualidad es fuente de alegr\'eda y de agrado:\par
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"El Creador... estableci\'f3 que en esta funci\'f3n (de generaci\'f3n) los esposos experimentasen un placer y una satisfacci\'f3n del cuerpo y del esp\'edritu. Por tanto, los esposos no hacen nada malo procurando este placer y gozando de \'e9l. Aceptan lo que el Creador les ha destinado. Sin embargo, los esposos deben saber mantenerse en los l\'edmites de una justa moderaci\'f3n" (P\'edo XII, Discurso, 29 de octubre de 1951).\par
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2363 Por la uni\'f3n de los esposos se realiza el doble fin del matrimonio: el bien de los esposos y la transmisi\'f3n de la vida. No se pueden separar estas dos significaciones o valores del matrimonio sin alterar la vida espiritual de los c\'f3nyuges ni comprometer los bienes del matrimonio y el porvenir de la familia.\par
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As\'ed, el amor conyugal del hombre y de la mujer queda situado bajo la doble exigencia de la fidelidad y la fecundidad.\par
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La fidelidad conyugal\par
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2364 El matrimonio constituye una "\'edntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias". Esta comunidad "se establece con la alianza del matrimonio, es decir, con un consentimiento personal e irrevocable" (Gaudium et spes, 48). Los dos se dan definitiva y totalmente el uno al otro. Ya no son dos, ahora forman una sola carne. La alianza contra\'edda libremente por los esposos les impone la obligaci\'f3n de mantenerla una e indisoluble (v\'e9ase C\'f3digo de Derecho Can\'f3nico, 1983, canon 1056). "Lo que Dios uni\'f3, no lo separe el hombre" (Marcos 10: 9; v\'e9anse tambi\'e9n Mateo 19:1-12; 1 Corintios 7:10-11).\par
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2365 La fidelidad expresa la constancia en el mantenimiento de la palabra dada. Dios es fiel. El sacramento del Matrimonio hace entrar al hombre y la mujer en el misterio de la fidelidad de Cristo para con su Iglesia. Por la castidad conyugal dan testimonio de este misterio ante el mundo.\par
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San Juan Cris\'f3stomo sugiere a los j\'f3venes esposos hacer este razonamiento a sus esposas: "Te he tomado en mis brazos, te amo y te prefiero a mi vida. Porque la vida presente no es nada, mi deseo m\'e1s ardiente es pasarla contigo de tal manera que estemos seguros de no estar separados en la vida que nos est\'e1 reservada ... pongo tu amor por encima de todo, y nada me ser\'e1 m\'e1s penoso que no tener los mismos pensamientos que t\'fa tienes" (Homil\'eda sobre Efesios, 20,8).\par
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IV LAS OFENSAS A LA DIGNIDAD DEL MATRIMONIO\par
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2380 El adulterio. Esta palabra designa la infidelidad conyugal. Cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno est\'e1 casado, establecen una relaci\'f3n sexual, aunque ocasional, cometen un adulterio. Cristo condena incluso el deseo del adulterio (v\'e9ase Mateo 5:27-28). El sexto mandamiento y el Nuevo Testamento proh\'edben absolutamente el adulterio (v\'e9anse Mateo 5:32; 19:6; Marcos 10:11; 1 Corintios 6:9-10). Los profetas denuncian su gravedad; ven en el adulterio la imagen del pecado de idolatr\'eda (v\'e9anse Oseas 2:7; Jerem\'edas 5:7; 13:27).\par
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2381 El adulterio es una injusticia. El que lo comete falta a sus compromisos. Lesiona el signo de la Alianza que es el v\'ednculo matrimonial. Quebranta el derecho del otro c\'f3nyuge y atenta contra la instituci\'f3n del matrimonio, violando el contrato que le da origen. Compromete el bien de la generaci\'f3n humana y de los hijos, que necesitan la uni\'f3n estable de los padres.\par
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El divorcio\par
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2382 El Se\'f1or Jes\'fas insiste en la intenci\'f3n original del Creador que quer\'eda un matrimonio indisoluble (v\'e9anse Mateo5:31-32; 19:3-9; Marcos 10:9; Lucas 16:18; 1 Corintios 7:10-11), y deroga la tolerancia que se hab\'eda introducido en la ley antigua (v\'e9ase Mateo 19:7-9).\par
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Entre bautizados cat\'f3licos, "el matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ning\'fan poder humano ni por ninguna causa fuera de la muerte" (C\'f3digo de Derecho Can\'f3nico, canon 1141).\par
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2383 La separaci\'f3n de los esposos con permanencia del v\'ednculo matrimonial puede ser leg\'edtima en ciertos casos previstos por el DerechoCan\'f3nico (v\'e9ase C\'f3digo de Derecho Can\'f3nico, c\'e1nones 1151-1155).\par
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Si el divorcio civil representa la \'fanica manera posible de asegurar ciertos derechos leg\'edtimos, el cuidado de los hijos o la defensa del patrimonio, puede ser tolerado sin constituir una falta moral.\par
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2384 El divorcio es una ofensa grave a la ley natural. Pretende romper el contrato, aceptado libremente por los esposos, de vivir juntos hasta la muerte. El divorcio atenta contra la Alianza de salvaci\'f3n de la cual el matrimonio sacramental es un signo. El hecho de contraer una nueva uni\'f3n, aunque reconocida por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: el c\'f3nyuge casado de nuevo se halla entonces en situaci\'f3n de adulterio p\'fablico y permanente:\par
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"Si el marido, tras haberse separado de su mujer, se une a otra mujer, es ad\'faltero, porque hace cometer un adulterio a esta mujer; y la mujer que habita con \'e9l es ad\'faltera, porque ha atra\'eddo a s\'ed al marido de otra" (San Basilio, Moral, Regla 73).\par
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2385 El divorcio adquiere tambi\'c9n su car\'e1cter inmoral a causa del desorden que introduce en la c\'c9lula familiar y en la sociedad. Este desorden entra\'f1a da\'f1os graves: para el c\'f3nyuge, que se ve abandonado; para los hijos, traumatizados por la separaci\'f3n de los padres, y a menudo viviendo en tensi\'f3n a causa de sus padres; por su efecto contagioso, que hace de \'e9l una verdadera plaga social.\par
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2386 Puede ocurrir que uno de los c\'f3nyuges sea la v\'edctima inocente del divorcio dictado en conformidad con la ley civil; entonces no contradice el precepto moral. Existe una diferencia considerable entre el c\'f3nyuge que se ha esforzado con sinceridad por ser fiel al sacramento del Matrimonio y se ve injustamente abandonado y el que, por una falta grave de su parte, destruye un matrimonio can\'f3nicamente v\'e1lido (v\'e9ase Familiaris consortio, 84).\par
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Otras ofensas a la dignidad del matrimonio\par
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2387 Es comprensible el drama del que, deseoso de convertirse al Evangelio, se ve obligado a repudiar una o varias mujeres con las que ha compartido a\'f1os de vida conyugal. Sin embargo, la poligamia no se ajusta a la ley moral, pues contradice radicalmente la comuni\'f3n conyugal. La poligamia "niega directamente el designio de Dios, tal como es revelado desde los or\'edgenes, porque es contraria a la igual dignidad personal del hombre y de la mujer, que en el matrimonio se dan con un amor total y por lo mismo \'fanico y exclusivo" (Familiaris consortio, 19; v\'e9ase tambi\'e9n Gaudium et spes, 47). El cristiano que hab\'eda sido pol\'edgamo est\'e1 gravemente obligado en justicia a cumplir los deberes contra\'eddos respecto a sus antiguas mujeres y sus hijos.\par
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2388 Incesto es la relaci\'f3n carnal entre parientes dentro de los grados en que est\'e1 prohibido el matrimonio (v\'e9ase Lev\'edtico 18:7-20). San Pablo condena esta falta particularmente grave: "Se oye hablar de que hay inmoralidad entre vosotros ... hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre ... en nombre del Se\'f1or Jes\'fas ... sea entregado ese individuo a Satan\'e1s para destrucci\'f3n de la carne ... " (1 Corintios 5: 1,4-5). El incesto corrompe las relaciones familiares y representa una regresi\'f3n a la animalidad.\par
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2389 Se puede equiparar al incesto los abusos sexuales perpetrados por adultos en ni\'f1os o adolescentes confiados a su guarda. Entonces esta falta adquiere una mayor gravedad por atentar escandalosamente contra la integridad f\'edsica y moral de los j\'f3venes que quedar\'e1n as\'ed marcados para toda la vida, y por ser una violaci\'f3n de la responsabilidad educativa.\par
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2390 Hay uni\'f3n libre cuando el hombre y la mujer se niegan a dar forma jur\'eddica y p\'fablica a una uni\'f3n que implica la intimidad sexual.\par
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La expresi\'f3n en s\'ed misma es enga\'f1osa: \'bfqu\'e9 puede significar una uni\'f3n en la que las personas no se comprometen entre s\'ed y testimonian con ello una falta de confianza en el otro, en s\'ed mismo, o en el porvenir?\par
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Esta expresi\'f3n abarca situaciones distintas: concubinato, rechazo del matrimonio en cuanto tal, incapacidad de unirse mediante compromisos a largo plazo (v\'e9ase Familiaris consortio, 81). Todas estas situaciones ofenden la dignidad del matrimonio; destruyen la idea misma de la familia; debilitan el sentido de la fidelidad. Son contrarias a la ley moral: el acto sexual debe tener lugar exclusivamente en el matrimonio; fuera de \'e9ste constituye siempre un pecado grave y excluye de la comuni\'f3n sacramental.\par
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2391 No pocos postulan hoy una especie de "uni\'f3n a prueba" cuando existe intenci\'f3n de casarse. Cualquiera que sea la firmeza del prop\'f3sito de los que se comprometen en relaciones sexuales prematuras, \'e9stas "no garantizan que la sinceridad y la fidelidad de la relaci\'f3n interpersonal entre un hombre y una mujer queden aseguradas, y sobre todo protegidas, contra los vaivenes y las veleidades de las pasiones" (Persona humana, 7). La uni\'f3n carnal s\'f3lo es moralmente leg\'edtima cuando se ha instaurado una comunidad de vida definitiva entre el hombre y la mujer. El amor humano no tolera la "prueba". Exige un don total y definitivo de las personas entre s\'ed (v\'e9ase Familiaris consortio, 80).\par
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Art\'edculo 9\par
EL NOVENO MANDAMIENTO\par
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"No codiciar\'e1s la casa de tu pr\'f3jimo, ni codiciar\'e1s la mujer de tu pr\'f3jimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu pr\'f3jimo (Exodo 20:17).\par
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"El que mira a una mujer dese\'e1ndola, ya cometi\'f3 adulterio con ella en su coraz\'f3n (Mateo 5:28).\par
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2514 San Juan distingue tres especies de codicia o concupiscencia: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida (v\'e9ase 1 Juan 2:16). Siguiendo la tradici\'f3n catequ\'e9tica cat\'f3lica, el noveno mandamiento proh\'edbe la concupiscencia de la carne; el d\'e9cimo proh\'edbe la codicia del bien ajeno.\par
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2515 En sentido etimol\'f3gico, la "concupiscencia" puede designar toda forma vehemente de deseo humano. La teolog\'eda cristiana le ha dado el sentido particular de un movimiento del apetito sensible que contrar\'eda la obra de la raz\'f3n humana. El ap\'f3stol san Pablo la identifica con la lucha que la "carne" sostiene contra el "esp\'edritu" (v\'e9ase G\'e1latas 5:16,17,24; Efesios 2:3). Procede de la desobediencia del primer pecado (v\'e9ase G\'e9nesis 3:11). Desordena las facultades morales del hombre y, sin ser una falta en s\'ed misma, le inclina a cometer pecados (v\'e9ase Concilio de Trento, DS 1515).\par
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2516 En el hombre, porque es un ser compuesto de esp\'edritu y cuerpo, existe cierta tensi\'f3n, y se desarrolla una lucha de tendencias entre el "esp\'edritu" y la "carne". Pero, en realidad, esta lucha pertenece a la herencia del pecado. Es una consecuencia de \'e9l, y, al mismo tiempo, confirma su existencia. Forma parte de la experiencia cotidiana del combate espiritual:\par
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"Para el ap\'f3stol no se trata de discriminar o condenar el cuerpo, que con el alma espiritual constituye la naturaleza del hombre y su subjetividad personal, sino que trata de las obras -- mejor dicho, de las disposiciones estables --, virtudes y vicios, moralmente buenas o malas, que son fruto de sumisi\'f3n (en el primer caso) o bien de resistencia (en el segundo caso) a la acci\'f3n salv\'edfica del Esp\'edritu Santo. Por ello el ap\'f3stol escribe: 'si vivimos seg\'fan el Esp\'edritu, obremos tambi\'e9n seg\'fan el Esp\'edritu' (G\'e1latas 5:25)" (Juan Pablo II, Carta Enc\'edclica Dominum et vivificantem sobre el Esp\'edritu Santo en la vida de la Iglesia y del mundo, 1986, n\'famero 55).\par
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I LA PURIFICACION DEL CORAZON\par
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2517 El coraz\'f3n es la sede de la personalidad moral: "de dentro del coraz\'f3n salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones" (Mateo 15:19). La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificaci\'f3n del coraz\'f3n: "Mantente en la simplicidad, la inocencia y ser\'e1s como los ni\'f1os peque\'f1os que ignoran el mal destructor de la vida de los hombres" (Pastor de Hermas, Mandamiento 2,1).\par
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2518 La sexta bienaventuranza proclama: "Bienaventurados los limpios de coraz\'f3n porque ellos ver\'e1n a Dios" (Mateo 5:8). Los "corazones limpios" designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios: la caridad (v\'e9anse 1 Timoteo 4:3-9; 2 Timoteo 2:22), la castidad o rectitud sexual (v\'e9anse 1 Tesalonicenses 4:7; Colosenses 3:5; Efesios 4:19). el amor de la verdad y la ortodoxia de la fe (v\'e9anse Tito 1:15; 1 Timoteo 1:3-4; 2 Timoteo 2:23-26). Existe un v\'ednculo entre la pureza del coraz\'f3n, la del cuerpo y la de la fe:\par
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"Los fieles deben creer los art\'edculos del S\'edmbolo "para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeci\'e9ndole, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su coraz\'f3n; y purificando su coraz\'f3n, comprendan lo que creen" (San Agust\'edn, La fe y el Credo, 10,25).\par
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2519 A los "limpios de coraz\'f3n" se les promete que ver\'e1n a Dios cara a cara y que ser\'e1n semejantes a El (v\'e9anse 1 Corintios 13:12; 1 Juan 3:2). La pureza de coraz\'f3n es el pre\'e1mbulo de la visi\'f3n. Ya desde ahora esta pureza nos concede ver seg\'fan Dios, recibir al otro como un "pr\'f3jimo"; nos permite considerar el cuerpo humano, el nuestro y el del pr\'f3jimo, como un templo del Esp\'edritu Santo, una manifestaci\'f3n de la belleza divina.\par
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II EL COMBATE POR LA PUREZA\par
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2520 El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificaci\'f3n de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados. Con la gracia de Dios lo consigue:\par
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mediante la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar con un coraz\'f3n recto e indiviso;\par
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mediante la pureza de intenci\'f3n, que consiste en buscar el fin verdadero del hombre: con una mirada limpia el bautizado se afana por encontrar y realizar en todo la voluntad de Dios (v\'e9anse Romanos 12:2; Colosenses 1:10);\par
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mediante la pureza de la mirada exterior e interior; mediante la disciplina de los sentidos y la imaginaci\'f3n; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos: "la vista despierta la pasi\'f3n de los insensatos" (Sabidur\'eda 15:5);\par
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mediante la oraci\'f3n:\par
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"Cre\'eda que la continencia depend\'eda de mis propias fuerzas, las cuales no sent\'eda en m\'ed; siendo tan necio que no entend\'eda lo que estaba escrito: que nadie puede ser continente, si t\'fa no se lo das. Y cierto que t\'fa me lo dieras, si con interior gemido llamase a tus o\'eddos, y con fe s\'f3lida arrojase en ti mi cuidado" (San Agust\'edn, Confesiones, 6,11,20).\par
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2521 La pureza exige el pudor. Este es parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa el rechazo a mostrar lo que debe permanecer velado. Est\'e1 ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos en conformidad con la dignidad de las personas y con la relaci\'f3n que existe entre ellas.\par
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2522 El pudor protege el misterio de las personas y de su amor. Invita a la paciencia y a la moderaci\'f3n en la relaci\'f3n amorosa; exige que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del hombre y de la mujer entre s\'ed. El pudor es modestia; inspira la elecci\'f3n de la vestimenta. Mantiene silencio o reserva donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se convierte en discreci\'f3n.\par
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2523 Existe un pudor de los sentimientos como tambi\'e9n un pudor del cuerpo. Este pudor rechaza, por ejemplo, los exhibicionismos del cuerpo humano propios de cierta publicidad o las incitaciones de algunos medios de comunicaci\'f3n a hacer p\'fablica toda confidencia \'edntima. El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las solicitaciones de la moda y a la presi\'f3n de las ideolog\'edas dominantes.\par
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2524 Las formas que reviste el pudor var\'edan de una cultura a otra. Sin embargo, en todas partes constituye la intuici\'f3n de una dignidad espiritual propia al hombre. Nace con el despertar de la conciencia personal. Educar en el pudor a ni\'f1os y adolescentes es despertar en ellos el respeto de la persona humana.\par
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2525 La pureza cristiana exige una purificaci\'f3n del clima social. Obliga a los medios de comunicaci\'f3n social a una informaci\'f3n cuidadosa del respeto y de la discreci\'f3n. La pureza de coraz\'f3n libera del erotismo difuso y aparta de los espect\'e1culos que favorecen el exhibicionismo y los sue\'f1os indecorosos.\par
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2526 Lo que se llama permisividad de las costumbres se basa en una concepci\'f3n err\'f3nea de la libertad humana; para llegar a su madurez, \'e9sta necesita dejarse educar previamente por la ley moral. Conviene pedir a los responsables de la educaci\'f3n que impartan a la juventud una ense\'f1anza respetuosa de la verdad, de las cualidades del coraz\'f3n y de la dignidad moral y espiritual del hombre.\par
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2527 "La buena nueva de Cristo renueva continuamente la vida y la cultura del hombre ca\'eddo; combate y elimina los errores y males que brotan de la seducci\'f3n, siempre amenazadora, del pecado. Purifica y eleva sin cesar las costumbres de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda, consolida, completa y restaura en Cristo, como desde dentro, las bellezas y cualidades espirituales de cada pueblo o edad" (Gaudium et spes, 58).\par
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Publicado por Human Life International - Vida Humana Internacional \'a9 1998\par
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